Desde Ginegranada queremos compartir esta noticia:
La asociación, El Parto es Nuestro, ha puesto en marcha el Observatorio de Violencia Obstétrica, que esperan sea el principio del fin de esta peculiar forma de violencia hacia las mujeres.

La violencia obstétrica es hoy día un grave problema global de salud pública, que pone en riesgo el bienestar biopsicosocial de madres y bebés, cuestión sobre la cual la Organización Mundial de la Salud ha advertido en un documento de 30 de septiembre del presente año.

Este tipo de violencia de género puede definirse como la apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por prestadores de salud, que se expresa en un trato jerárquico deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres. Así lo ha hecho el artículo 51 de la Ley orgánica venezolana sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia de 19 de marzo de 2007. Desde entonces también se han penalizado estas conductas en Argentina y México.

Aunque España aún no ha tipificado penalmente estos hechos, las prácticas constitutivas de violencia obstétrica se encuentran prohibidas en nuestro país, ya que suponen la vulneración de derechos fundamentales reconocidos en nuestra Constitución: a la integridad física y moral (artículo 15), a la libertad personal (artículo 17) y a la intimidad (artículo 18).

Conscientes de las altas tasas de violencia obstétrica en nuestro país y de la invisibilización de este fenómeno, desde la asociación El Parto es Nuestro hemos decidido crear el Observatorio de Violencia Obstétrica (VO), organismo multidisciplinar que nace de la necesidad de denunciar públicamente la incidencia de las prácticas que constituyen este tipo de violencia, de la que no sólo son víctimas las mujeres, sino también quienes las rodean y los y las profesionales dedicados a la salud y a la atención de la mujer en todas las etapas de la maternidad.

El Observatorio está formado por cinco profesionales con años de experiencia tratando el tema de VO desde perspectivas multidisciplicarias:

Francisca Fernández Guillén, abogada feminista especializada en salud de la mujer.
Ibone Olza Fernández, psiquiatra infanto-juvenil y perinatal.
Charo Quintana, ginecóloga del Servicio Cántabro de Salud.
Jesusa Ricoy, matriactivista y Antenatal Teacher en el National Childbirth Trust (NCT).
Lola Ruiz Berdún, matrona y profesora en la Universidad de Alcalá de Henares.
Este organismo cumplirá las siguientes funciones:

Servir de canal de comunicación entre instituciones sanitarias, colectivos profesionales y asociaciones de usuarias y promover la colaboración entre estos tres sectores para lograr la erradicación de la violencia obstétrica.
Actuar como órgano de recogida, análisis y difusión de información relativa a la violencia obstétrica, al tiempo que como órgano evaluador de las medidas adoptadas para erradicarla.
Formular recomendaciones a las instituciones sanitarias, siempre respaldadas tanto por la evidencia científica como por la legislación sobre derechos humanos.
Elaborar un informe anual sobre la incidencia de la violencia obstétrica en España y sobre las prácticas que habitualmente la constituyen, previa recogida de testimonios de las usuarias.
Mantener relaciones con instituciones internacionales similares.
Realizar cuantas actuaciones sean necesarias para el mejor cumplimiento de sus fines.
Con la creación del Observatorio de la Violencia Obstétrica se persigue, en esta primera fase, disponer de una plataforma desde la que recoger aquellas historias que reflejan esta realidad de nuestra sociedad, y, una vez estudiada cada una de ellas por las personas que componen el Observatorio, elaborar un informe anual sobre la prevalencia de las prácticas que son consideradas violencia obstétrica.

Dicho informe se remitirá a cualquier organismo e institución que trabaje por la defensa de nuestros derechos y libertades (Ministerios, Defensor del Pueblo, otras asociaciones…), así como a los medios de comunicación.

En ningún caso se pretende hacer públicos los nombres de aquellas personas que, con su vivencia personal, colaboren con el Observatorio para erradicar la violencia obstétrica de nuestro día a día.

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