Solo el 0,4% de las mujeres de 14 a 50 años la ha tomado más de una vez en un año

A los dos años de que se permitiera la venta en farmacias sin receta de la píldora del día siguiente, que se cumplieron ayer, empieza a haber datos que rebaten los miedos que había ante la medida. El principal es que no se ha detectado un abuso por parte de las mujeres. En concreto, una encuesta de Sigma Dos encargada por la Sociedad Española de Contracepción (SEC) ha detectado que en un año han usado este método anticonceptivo de urgencia un 3,9% de las mujeres entre 14 y 50 años, la edad fértil según los estándares, indicó ayer Ezequiel Pérez Campos, presidente de la Fundación Española de la Contracepción.

Este porcentaje se desglosa en un 3,48% que solo usó la píldora poscoital una vez, el 0,4% que la utilizó dos y un 0,02% que la empleó tres o más. “Los porcentajes de abuso son anecdóticos”, dijo la presidenta de la SEC, Esther de la Viuda, para quien estas cifras son “bastante tranquilizadoras”. “Las mujeres están usando la píldora con sensatez, como no podía ser de otra manera”, añadió Pérez Campos.

Ninguna mujer utiliza el fármaco como el principal anticonceptivo
Los expertos destacan que el medicamento no es abortivo

Hay otro dato que es contundente en este sentido. De todas las encuestadas, ninguna dijo que utilizaba este medicamento como método anticonceptivo habitual (aunque un 33,3% cree que algunas sí lo hacen). En la misma línea abunda el hecho de que este fármaco no forma parte del botiquín habitual de las mujeres, ya que solo un 1,3% lo tiene en casa para usarlo en caso de necesidad, según la encuesta.

De quienes utilizaron la píldora poscoital, el 77,7% tuvo que recurrir a ella aunque utilizaron otro anticonceptivo. El grueso de este porcentaje lo forma el 73,4% de mujeres que mantuvo una relación con preservativo, pero este se rompió o se quedó retenido en la vagina. Aparte de eso, otro 15,9% afirma que emplea habitualmente el condón, pero que no lo hizo en aquella ocasión. Solo un 4,6% de las mujeres no utilizaba en aquel momento ningún método anticonceptivo.

En cifras absolutas, ese 3,9% quiere decir que unas 474.000 mujeres han usado en los 12 meses anteriores a la encuesta el método (los datos se recogieron entre julio y septiembre de 2010). A lo largo de toda su vida, desde que la venta del producto se permitió en 2001, un 14,1% de las mujeres la ha utilizado alguna vez. No existe un estudio similar a este para calcular el impacto que la venta sin receta tuvo en el uso de la píldora. Sí que hay sobre los pedidos que las farmacias hicieron a los laboratorios. En 2008, cuando todavía hacía falta la receta, fueron 307.000, según la consultora farmacéutica IMS Health. En 2009 fueron 433.000. Para 2010 la consultora esperaba unas ventas de 775.000 unidades, que claramente se han quedado por debajo, de acuerdo con esta encuesta.

El empleo de este método anticonceptivo tiene un curioso efecto didáctico: después de usarlo, el 21% de las mujeres cambia de método anticonceptivo. María Ángeles Gómez, presidenta de la Confederación Iberoamericana de Contracepción, indicó que ello se debía, sobre todo, a que buscaban otro más seguro, como las píldoras, ya que la mayoría utilizaba el preservativo.

La encuesta da otro dato que, según los expertos que presentaban el estudio, avala la decisión de vender la píldora en farmacias sin necesidad de receta médica. Aparte del tiempo (se trata de un método de urgencia y lo mejor es tomarlo antes de las primeras 24 horas después del coito desprotegido), un 11% de las mujeres manifestó que en algún momento había tenido problemas para conseguir el tratamiento. “Quienes más pegas ponían era el personal sanitario y los farmacéuticos”, indicó Pérez Campos.

De la Viuda destacó que había todavía dos falsos mitos sobre la píldora que podían estar actuando contra su uso. El primero es que se trata de un medicamento abortivo. Esta desinformación tiene su origen en que, al principio, cuando se probó, se creyó que el medicamento tenía un efecto antiimplantatorio, es decir, que evitaba que un óvulo fecundado se adhiriera a la pared del útero. Estudios posteriores han demostrado que esto no es así, y por eso la píldora no tiene una eficacia del 100%. “Impide la ovulación, pero si el óvulo ya está en el útero y se fecunda no actúa”, resumió Pérez Campos. Hoy día ningún organismo científico, desde la Organización Mundial de la Salud hasta la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, califican el medicamento como abortivo.

El otro mito es el de sus graves efectos sobre la salud. Pérez Campos explicó que no hay ninguna condición -salvo el embarazo- que desaconseje su uso. “Después de millones de mujeres que la han tomado solo ha habido pequeñas molestias y desajustes en el sangrado”, dijo. En España hubo hace poco un caso en que se notificó un ictus en una mujer tras tomar la píldora, pero los estudios posteriores han descartado que hubiera relación. “Que se venda hay que verlo como algo positivo, porque contribuye a evitar embarazos no deseados y posibles abortos”, remachó Pérez Campos.

El PP y su “inyección de hormonas”

Expresiones como “inyección de hormonas” se utilizan para referirse a los posibles riesgos de la píldora poscoital. Ayer se escuchó dos veces pero en sentido contrario: por un lado, la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría; por el otro, la presidenta de la Sociedad Española de Contracepción, Esther de la Viuda. “Yo no soy médico”, pero la píldora poscoital “es una inyección de hormonas importante y puede tener sus consecuencias”, dijo la portavoz del PP. Por eso, Sáenz de Santamaría indicó que su partido era partidario de que la mujer tuviera que ir a un médico antes de recibir el fármaco. Ella no consideró que esto retrase el proceso, ya que en España “hay disponibilidad inmediata de acudir a un médico de urgencias”.

Como si la hubiera oído, la médico replicaba el tópico de la “inyección de hormonas”. “Esa afirmación es una de las que impide que algunas mujeres se beneficien de la píldora. Como indica la encuesta, un 60,2% de las mujeres cree que puede ser peligrosa para la salud, y eso es un mito. No hay efectos adversos de importancia”. La portavoz popular no detalló qué hará su partido respecto a la píldora. El PP fue el que aprobó su uso en España en 2001, pero con receta, y se ha opuesto a que se venda libremente en farmacias.

Santamaría también matizó al presidente de su partido, Mariano Rajoy, y a la portavoz de Política Social del PP, Ana Pastor, quienes han dicho que el PP en el Gobierno derogaría la actual ley del aborto. La portavoz popular dijo que su objetivo era reformar “puntos” de la norma, como el que se refiere a que las menores puedan abortar sin acompañamiento paterno.

Acerca de Ginegranada

Deja tu comentario sobre esta entrada

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *