Aunque el escáner mamográfico, tal como hoy lo conocemos, se empezó a generalizar hace ya más de treinta años, es un procedimiento que sigue rodeado de una gran polémica en los círculos médicos. Las dudas sobre su utilidad no son nuevas, pero un nuevo estudio, publicado esta semana en The British Medical Journal, parece dar el espaldarazo definitivo a los médicos que piensan que los escáneres mamográficos universales deberían retirarse de la cartera de servicios de salud.

La investigación es la más larga y meticulosa que se ha realizado nunca sobre el asunto. Han participado 90.000 mujeres canadienses durante 25 años, que se sometieron, aleatoriamente, a mamografías y exámenes táctiles de los senos. Y sus conclusiones son contundentes: uno de cada cinco cánceres que se detectan en una mamografía no suponen un peligro real para la salud de la mujer, pero aun así se tratan con quimioterapia, radioterapia o cirugía.

Las mamografías podían tener sentido antes de la aparición de fármacos como el tamoxifen, pero en la actualidad es peor el remedio que la enfermedad
Según los investigadores, a día de hoy, no reporta ninguna ventaja detectar un tumor antes de que sea lo suficientemente grande como para que la mujer lo reconozca al tocarlo. Aunque numerosos estudios anteriores llegaron a la conclusión de que la implantación sistemática de los escáneres mamográficos reducía la mortalidad, la doctora Mette Kalager, epidemiologista de la Universidad de Oslo, y autora de un editorial que acompaña el estudio, cree que muchos de ellos no se realizaron correctamente, pues no se respetó la aleatoriedad exigible en todo ensayo clínico.

Kalager apunta que las mamografías podían tener sentido antes de la aparición de fármacos como el tamoxifen, que reduce significativamente la mortalidad por cáncer de mama, pero en la actualidad es peor el remedio que la enfermedad. Además, las mujeres de hoy en día –al menos en Canadá– son más conscientes del peligro que conlleva padecer un cáncer de mama y es más difícil que hace unas décadas que pasen por alto un bulto en el pecho.

El peligro del sobrediagnóstico

La importancia del estudio canadiense no sólo reside en que pone en duda la eficacia de las mamografías, lo más destacable es que alerta del peligro que conlleva el sobrediagnóstico que, según los investigadores, está mucho más extendido de lo que se pensaba. Muchos cánceres que se detectan en las mamografías crecen lento, no crecen o, incluso, acaban desapareciendo, por lo que no requerirían tratamiento. Pero, al ser detectados, es imposible saber si acabarán siendo peligrosos, por lo que muchas mujeres que no deberían tener nada que temer acaban en la planta de oncología de un hospital.

El sobrediagnóstico empuja a las mujeres a sufrir intervenciones inútiles
El doctor Anthony B. Miller, investigador de la Universidad de Toronto y autor principal del estudio, apunta que, si se incluyen las mamografías en las que se detecta un carcinoma ductal in situ (CDIS) –la forma más frecuente de cáncer de mama, que no es invasor en mujeres y no siempre revierte peligro–, el sobrediagnóstico alcanza a uno de cada tres cánceres.

El CDIS es imposible de detectar con el tacto y sólo aparece en las mamografías. Aunque tan sólo el 30% de las pacientes con CDIS acaban desarrollando un cáncer de mama invasivo, en un promedio de 10 años a partir del diagnóstico inicial, la mayoría acaban sometiéndose a radioterapia o a una mastectomía.

Sólo Suiza planea reducir los escáneres mamográficos

Pese a que la evidencia científica en contra de las mamografías preventivas es cada vez más solida, sólo un país del mundo está pensando seriamente en dejar de recomendar la intervención a todas las mujeres mayores de 50 años –a las que el Observatorio Europeo del Cáncer aconseja someterse a la prueba cada dos o tres años–. Se trata de Suiza, donde un panel de expertos establecido por los ministerios cantonales de salud ha recomendado cancelar las revisiones mamográficas sistemáticas.

Según ha explicado el doctor Peter Juni, miembro del Swiss Medical Board, en The New York Times, una cosa es que las mamografías no tengan un impacto significativo en la reducción total de la mortalidad por cáncer de mama y otra es que aumenten el sobrediagnóstico y empujen a las mujeres a sufrir intervenciones inútiles, como están demostrando los nuevos estudios.

El diagnóstico precoz hace que haya menor necesidad de servicios asistenciales y evita a los pacientes pasar por quimioterapia
Pese a la contundencia de los últimos estudios publicados sobre el tema, la comunidad médica sigue dividida. El doctor Antonio Llombart, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Arnau de Villanova (Valencia) y vocal de la Sociedad Española de Oncología Médica, reconoció a El Confidencial que el debate sobre la conveniencia de realizar mamografías poblaciones es “tremendamente complicado”. Pero en su opinión, de momento, las mamografías son útiles.

Para Llombart es mejor someter a toda la población a mamografías que no hacer nada pues, pese a que estadísticamente no parece alterar la tasa de mortalidad, la prueba sí funciona a nivel individual y permite la detección precoz de tumores que, si se vieran más tarde, tendrían un coste mucho mayor para el sistema sanitario. “Los tumores avanzados”, explica Llombart, “tienen una tasa del 88% de curabilidad, pero el coste del tratamiento es muy elevado, no sólo a nivel humano, también económico, pues cuesta unos 100.000 euros al año. El diagnóstico precoz hace que haya menor necesidad de servicios asistenciales y evita a los pacientes pasar por quimioterapia”.

Parece que el debate seguirá abierto, pero las evidencias inclinan cada vez más la balanza hacia un lado.

Acerca de Ginegranada

One Response to Uno de cada cinco cánceres detectados en una mamografía se trata innecesariamente
  1. Desde Ginegranada queremos compartir esta noticia. La Mamografia como prueba de screening, esta puesta en cuestión por sus falsos positivos. Hay un debate abierto en este sentido y queremos que tu mujer lo conozcas.


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