CÁNCER | De mama y de cuello de útero

Una mujer palpándose la mama. | El Mundo

Patricia Matey | Madrid

¿Se imagina el número de mujeres, por ejemplo, que perderían la vida si cada día se estrellaran seis aviones comerciales? La cifra de fallecimientos en todo el mundo por cáncer de mama y cáncer de cuello de útero es muy similar. Un nuevo estudio ofrece el primer análisis global sobre la incidencia y la mortalidad de los dos tumores femeninos más frecuentes. El trabajo, que recopila datos procedentes de 300 registros de 187 países entre 1980 y 2010, permite analizar y comparar datos globales de la enfermedad.

En el periodo analizado, el número de nuevos casos de cáncer de mama diagnosticados en todo el mundo se ha incrementado de 640.000 en 1980 a 1,6 millones en 2010 (un 51% de ellos en los países en desarrollo). La mortalidad por cáncer de mama aumentó en el periodo estudiado de 250.000 fallecimientos en 1980 a 425.000 en 2010.

La incidencia de cáncer de cuello de útero y el número de muertes que origina la enfermedad se ha reducido de forma progresiva en los países desarrollados, donde los chequeos preventivos (la citología anual) están generalizados. Según el trabajo, el 76% de los nuevos casos de la enfermedad se registró en las regiones en desarrollo, donde los programas preventivos son insuficientes o inexistentes, y que son los responsables del aumento global en el número de personas afectadas por este tumor. En 2010 se contabilizaron 200.000 muertes por esta causa.

Christopher Murray, del Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud (Washington, EEUU) y su equipo son los autores de este informe que acaba de ver la luz en la versión ‘on line’ de la revista ‘The Lancet’ y que ha sido posible gracias a la financiación de la Fundación Bill & Melinda Gates. En él han participado 187 países de todo el mundo.

En declaraciones a ELMNDO.es admite que “el mundo tiene que pensar que el cáncer de mama es un problema de la misma magnitud en países pobres como lo es en España, Francia y EEUU. El cáncer de cuello de útero fue un problema en los países desarrollados y ahora empieza a serlo en los más desfavorecidos”.

Reconoce, además que en España, en “1980, una de cada 47 mujeres tenía riesgo de morir por culpa de un tumor mamario, pero la detección precoz y los tratamientos innovadores han logrado que en 2010, la cifra se reduzca a una de cada 56”.

La trascendencia de este trabajo radica en que, por primera vez, los investigadores han empleado un método estandarizado para todos los países que puede reproducirse para generar estimaciones anuales para ambas patologías en cada país. Hasta ahora, algunos de los análisis llevados a cabo empleaban 26 combinaciones diferentes de métodos estimativos sobre incidencia y mortalidad, lo que podía conducir a errores.

Pese a la magnitud de las cifras, los expertos hacen un llamamiento a la calma. Tal y como detalla Marina Pollán, jefe del Servicio de Epidemiología del Cáncer del Centro Nacional de Epidemiología (Instituto de Salud Carlos III), “el incremento absoluto de las cifras se explica por dos razones: el aumento de la población femenina en edad de riesgo de desarrollar ambas patologías y el envejecimiento de la población”.

Para la experta Pollán, “el estudio no añade datos que no supiéramos, pero sí una metodología que parece mejorar las estimaciones disponibles hasta ahora, principalmente en países donde la información es escasa. Si este método puede validarse, tendremos información de muchos países que no cuentan con registros”. Como reconocen los investigadores estadounidenses, “carecemos de datos de 47 países, por lo que las estimaciones para ellos resultan inciertas”.

De la misma opinión se muestra Pere Gascón, director del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínic de Barcelona. “Este estudio, con una metodología espléndida y un gran esfuerzo, confirma lo que nos imaginábamos. Las cifras de incremento en Occidente se deben alenvejecimiento de la población, donde hemos logrado ganar 20 años de vida a las mujeres en los últimos 30 años. El problema grave se avecina en los países más pobres donde no hay programas de cribado. De hecho, es allí donde las mujeres están muriendo de cáncer a edades muy precoces. A este hecho se añade que, aún desconocemos las causas, pero sabemos que el cáncer en mujeres de raza negra es más frecuente y más agresivo”.

Incremento anual

El informe documenta que, en las tres últimas décadas se ha producido un incremento anual de los tumores mamarios del 3,1%, una tendencia bastante menos pronunciada en el caso del de cuello de útero: un 0,6% en el mismo periodo. No obstante, puntualiza, si se elimina el efecto de la edad, que es el factor de riesgo más importante en relación con el cáncer, “el incremento anual de tumores mamarios sería del 0,8% y la mortalidad probable descendería en un 0,6%”.

“Más de dos tercios de los casos de cáncer de mama del 2010 se dieron en mujeres de 50 años o mayores, la mayoría de los países desarrollados. Para las de entre 15 a 49 años, los nuevos diagnósticos fueron dos veces más frecuentes en las regiones en desarrollo que en las desarrolladas, mientras que los nuevos casos de cáncer de cuello de útero eran más comunes entre las regiones menos favorecidas en comparación con las desarrolladas”.

No todo son, no obstante, noticias preocupantes. Porque el aumento de la mortalidad global por tumores mamarios no ha ido paralelo al crecimiento de diagnósticos. De hecho, se ha producido un incremento aproximado de los 250.000 fallecimientos de 1980 a los 425.000 de 2010, “un reflejo posible de la eficacia de la detección temprana y los avances en los tratamientos en los países desarrollados”, reza el ensayo.

Invertir en detección precoz

Desde 1980, los nuevos casos y muertes por cáncer de cérvix se han incrementado principalmente en el sur y el este de Asia, América Latina y África, pero han disminuido considerablemente en los países desarrollados. Sin embargo, la enfermedad acabó con 200. 000 mujeres en el mundo entero en 2010, 46.000 de ellas en edad reproductiva en países en vías de desarrollo.

En declaraciones al ELMUNDO.es, Joan Coebergh, de la Universidad Erasmus (en Rotterdarm, Holanda) y autor del editorial que acompaña al estudio, reconoce: “Se debería prestar más atención a este gran problema de salud de las mujeres que tiene un impacto importante a largo plazo. Hay que invertir más en programas de detección precoz y en tratamientos. También es necesario fomentar las campañas de prevención de alcohol que tienen un impacto en este tipo de tumores. No obstante, y aunque las estimaciones del ensayo están bien realizadas, tenemos un problema en los países en los que no hay registros y donde las autoridades están perdidas en cuanto el verdadero impacto de estas enfermedades, lo que supone un problema para la calidad de la atención”.

Por este motivo el doctor Gascón defiende la necesidad de instaurar programas de cribado para poder ofrecer tratamientos menos costosos, dado que el cáncer está menos avanzado. “Es el caso del cáncer de cuello de útero. Estamos viendo en el hospital tumores en estadios muy avanzados que ya no veíamos y que se dan en mujeres inmigrantes procedentes de países sin chequeos preventivos”.

Ginegranada

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